Entrevista

Yoga: un sendero de mejoría física y personal

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Publicado el 7 octubre 2019 por Marta Sánchez

 

Raquel Valverde, vallisoletana de 62 años, casada y con un hijo, llegó al yoga, como tantas otras personas, debido a la depresión y la ansiedad. Una vez sintió los beneficios y cambios a mejor como consecuencia de esta actividad y esta “filosofía”, decidió dedicarse a transmitir el conocimiento y la experiencia de esta técnica milenaria que tantos beneficios tiene y que ella en primera persona pudo comprobar.

Esto impulsó a Raquel a dedicarse en exclusiva a la enseñanza de yoga para ayudar a otras personas. Es profesora de Yoga y Meditación y realiza esta actividad como profesión y como vocación, ya que para ella no es solo un trabajo sino algo más. Afirma Raquel que ella vive el Yoga y está en el Yoga desde que se despierta hasta que se queda dormida.

Tras muchos años impartiendo clases de yoga en diferentes lugares, Raquel tenía mucha ilusión por tener su propio centro de yoga. En el 2009 abrió el Centro Yoga Devi, del que este mes de octubre celebran el 10º Aniversario. A su vez, Raquel celebrará el 25 aniversario desde que comenzó a impartir clases de yoga en su ciudad y provincia. Se formó como profesora de yoga y meditación y su nombre iniciático (el que te pone el maestro al iniciarte en este camino) es Urvasi. Su área de especialización es Yoga, Meditación y Pensamiento Positivo (al que considera imprescindible para vivir).

Raquel, ¿por qué crees que los sueños se cumplen? ¿Hacia dónde pretendes dirigirte ahora con tu centro?

Creo que los sueños se cumplen cuando tú crees en ellos, cuando le pones emoción y trabajas en la mente que quieres para que se materialice. En mi caso fue  mi queridísima Yoga Devi (como yo la llamo) y lo que quiero es seguir transmitiendo los beneficios del YOGA, que integra todo lo necesario para tener una vida plena y dichosa, y que cada día lo conozca más gente.

Esa es mi intención, que haya más personas que sepan que se puede vivir de otra manera. Para eso está este Centro, para la difusión de estas enseñanzas, y lo que pretende es que todos los que quieran vengan a encontrarse y reencontrarse consigo mismos y con los demás.

¿Qué esterilla preferís utilizar para vuestro trabajo y por qué?

Se usan las habituales de Yoga, que están ya en el Centro para que la gente no tenga que traer nada y porque son las adecuadas: que sean antideslizantes, que se peguen al suelo y que a la vez sean cómodas para realizar las posturas. En el Centro tenemos esterillas, mantas, tacos… todo lo necesario para hacer fácil la práctica.

¿Qué aporta el yoga a una persona? ¿Cómo introducís a las personas que se inician en esta disciplina?

Como vengo diciendo, aporta múltiples beneficios en todos los aspectos, porque el yoga que yo enseño es un trabajo integral, para el cuerpo físico (cada uno en la medida en que su cuerpo se lo permita, sin forzar nunca). Para mí es muy importante que nos tratemos bien y lo primero es tratar bien al cuerpo. Hay un trabajo con las emociones, la mente, energético y espiritual. Es como el significado de la palabra yoga, ¡unión!

Cuando los alumnos vienen por primera vez a una clase, lo primero que les enseño es a respirar (esto es básico, si no sabes respirar, yo digo que no sabes vivir). En yoga se llama Pranayama. A partir de aquí, hay que hacerse consciente de todo lo que vas sintiendo en la clase, yo estoy pendiente de la persona, quiero que se sienta cómoda.

¿Cómo estructuráis las clases de Mindfulness para niños? ¿Realizáis alguna progresión de objetivos?

Estas clases son talleres de un sábado al mes, en las que colabora conmigo Silvia que es licenciada en psicopedagogía y especialista en Mindfulness. Son grupos como máximo de 8 niños y niñas y se ponen objetivos cada mes.

De todas formas, para una información más detallada, se puede contactar con nosotros a través de nuestra web y la propia Silvia mandará toda la información a la persona interesada.

El camino hacia el aprendizaje de la mano del Yoga

Raquel Valverde (Urvasi) sintió en primera persona los efectos positivos del Yoga. Estos le cambiaron la vida a mejor y le impulsaron a compartir su experiencia y sus conocimientos con cuantas personas le fuera posible. Para ello, el paso lógico era formarse como profesora de Yoga. Después, lo razonable era abrir su propio centro de Yoga. Así nació, hace ya diez años, Yoga Devi en Valladolid, un espacio de aprendizaje y autodescubrimiento donde los alumnos pueden progresar a su ritmo en el Yoga para alcanzar una mejor versión de sí mismos y una mejor salud.

 

 

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